lunes, 28 de septiembre de 2015

Tarta de Santiago


Este año, como os dije en la primera entrada de septiembre, vamos a hacer un recorrido por los dulces tradicionales españoles. Si recordáis, empezamos el viaje con aquellos churros que no faltan en ninguna de nuestras regiones. Esta semana, seguimos la ruta con un dulce tradicional gallego: La tarta de Santiago.
Buscando los orígenes de esta tarta he descubierto que, como ocurre con casi todos los dulces tradicionales, su origen no está claro aunque la mayoría de versiones coinciden en que éste se remonta a la Edad Media, en una versión un tanto diferente de la receta que conocemos hoy. Otras versiones dicen que el origen de esta tarta es sefardí, como la mayoría de dulces a base de almendra. Lo que está claro es que esta tarta se popularizó en el siglo XX y, hoy en día, es posible encontrarla a lo largo de cualquiera de las rutas del camino de Santiago y, sobre todo, en Galicia. 


La tarta de Santiago se caracteriza por su ausencia de harina, haciéndose exclusivamente con la misma proporción de harina de almendras (o almendras molidas), huevo y azúcar.



Tarta de Santiago







- 250 gr de huevo (aproximadamente 4 huevos).
- 200 harina de almendras
- 50 almendras molidas.
- 1 cucharadita de canela.
- La ralladura de 1/2 limón.
- Azúcar glass para espolvorear.
- 1 chorreón de ron (optativo)

Precalentamos el horno a 175º (calor arriba y abajo) y engrasamos el molde que queramos utilizar.
Picamos los 50 gr de almendras (no mucho, que nos queden trocitos).
Mezclamos los huevos con el azúcar hasta que dupliquen su volumen. Añadimos la almendra, la ralladura de limón, el chorreón de ron y la canela y mezclamos bien. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos 30 minutos a 175º (calor arriba y abajo) o, hasta que al pinchar con un palillo de brocheta, éste salga limpio. Sacamos la tarta del horno y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente.
Cuando la tarta esté completamente fría, cogemos una plantilla de la cruz de Santiago, la ponemos encima de la tarta y espolvoreamos con abundante azúcar glass por encima.

Nota: El último paso es para decorar la tarta, se puede espolvorear con azúcar glass o, incluso dejarla sin él.

5 comentarios:

  1. Un dulce riquísimo, además te ha quedado con un aspecto tan delicioso, que dan ganas de comerse un trozo ahora mismo! bss

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  2. Helena adoro las tartas de almendra y entre ellas esta que nos traes tú tan sumamente rica y justo a la hora de merendar... quién la tuviera delante para poder disfrutar aunque fuese un trocito.
    Feliz semana,
    Angi

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