lunes, 27 de octubre de 2014

Tarta de queso "La Viña"


Cualquier persona que haya estado en San Sebastián habrá salido de pinchos y habrá terminado tomando un trozo de tarta de queso en el Bar La Viña. Este fue mi caso cuando, en junio, fui a San Sebastián a pasar un fin de semana con mi marido. MI hermano que estaba viviendo allí, nos llevó de pinchos y luego a tomar un trozo de esta famosa tarta que a mí me conquistó totalmente. Primero porque me gustan los dulces tradicionales, de toda la vida y éste se puede considerar uno de ellos. Segundo porque ya os he contado muchas veces que, aunque me gusta mucho hacer repostería, no soy muy "dulcera", soy más de salado y, las cosas dulces que me gustan no suelen ser cosas pesadas... y esto es lo que le pasa a esta  tarta, tiene el punto exacto de dulce y una suavidad y cremosidad riquísima.
 
 
La receta es exclusiva de este famoso bar, nadie sabe realmente cómo se hace (o eso se dice), pero la semana pasada "To be Gourmet", publicó esta receta y, nada más verla, supe que sería la siguiente que haría porque, como os digo, me gustó muchísimo y es una tarta que se quedará como un clásico en mi casa porque es fácil de preparar y con un resultado buenísimo. Además, si no es la receta original se le aproxima muchísimo porque sabe exactamente igual.
 
 
 
Tarta de queso de "La Viña"





 
 
 
(Para dos tartas en dos moldes de 20cm)
 

- 1 kg de queso Philadelphia.
- 500 ml de nata líquida (de montar).
- 5 huevos.
- 350  gr de azúcar.
- 1 cucharada colmada de harina.
 
Precalentamos el horno a 200º. Batimos todos los ingredientes. Engrasamos dos molde de 20 cm desmoldables, vertemos la mitad de la mezcla en cada una de ellos y horneamos 50 minutos a 200º (pinchar con un palillo a ver si sale limpio). Dejar en el horno hasta que se enfríe. Guardar en el frigorífico y comer fría.
Nota: Cómo ya comentaban Beatriz autora de To be Gourmet, las cantidades, aunque son grandes, es mejor no tocarlas para que nos salga una sola tarta porque corremos el riesgo de que no salga cómo queremos. Yo he seguido tal cuál los consejos de Beatriz y el resultado es magnífico.
 


lunes, 20 de octubre de 2014

Jack o'lantern minicakes



En España cada vez se celebra más Halloween, éste es un hecho irrefutable. Sólo necesitamos ver la cantidad de carteles anunciando fiestas, la cantidad de tiendas vendiendo productos específicos para ese día, las fruterías vendiendo calabazas, etc. Esta expansión, por supuesto, ha llegado a los colegios y más si, como es el caso de mis hijas, se trata de un colegio que lleva el bilingüismo como bandera desde hace muchísimos años. Al ser un colegio bilingüe se celebran fiestas de tradición española y canaria y, por supuesto, fiestas de origen anglosajón como Halloween o el día de San Patricio… Así que, no me sorprendió mucho, cuando este año mi hija me dijo que quería que su cumpleaños fuese de Halloween y que quería disfrazarse de fantasma, a pesar de que en casa, esta fiesta no la hemos celebrado nunca. Pero ¿y por qué no? Entre preparativo y preparativo recibí un fantástico molde con motivos de Halloween de Silikomart que me dio la idea de hacer estas Jack O´Latern minicakes.


Mucha gente en España no sabe la historia de estas calabazas talladas de antigua tradición irlandesa (y no estadounidense como se cree). La leyenda cuenta que un borracho y pendenciero llamado Jack se encuentra un día con el diablo en una taberna. Al no poder pagar le pide al diablo una moneda, éste, que no lleva monedas, se convierte en una a cambio de que Jack le entregue su alma. Jack agarra la moneda y se la guarda en el bolsillo sin que el diablo pueda escapar, para dejarlo ir Jack le hace prometer que no se llevará su alma en 10 años. Transcurrido ese tiempo, Jack queda con el diablo en el campo, el diablo le pide su alma, pero Jack le dice que si le puede conceder un último deseo: Comerse una manzana. El diablo piensa que no tiene nada que perder y se sube al manzano para coger una manzana. Previamente Jack había tallado una cruz en el mismo y el diablo no puede bajar. Para poder hacerlo Jack le hace prometer que nunca más le volveré a reclamar su alma. Años más tarde, Jack muere y, cuando intenta entrar en el cielo no puede porque durante toda su vida había sido un pendenciero. Se va al infierno y allí, el diablo le dice que no puede entrar que él no puede tomar su alma y que se vaya. Cuando Jack intenta regresar, el camino es tenebroso y no ve nada. El diablo le lanza un carbón ardiendo del infierno y Jack lo mete en una calabaza para que el viento no lo apagase y poder regresar. De ahí el nombre de Jack O´Latern.
 
Así que, como os digo,  este año tendremos una terrorífica fiesta de Halloween en la que una bruja volando presidirá la mesa mientras sus secuaces fantasmas preparan en la cocina sus asquerosas pócimas para divertir a un puñado de niños. Ya os contaré todos los preparativos. Por ahora os dejo con estas Jack o´latern minicakes de calabaza que ya están congeladas para que ese día esté todo a punto. Aunque antes de congelarlas han sido probadas por esos fantasmas y están de muerte, vamos de convertirte en uno de esos espíritus errantes que adornan cualquier fiesta de Halloween.
 
Jack O´Lantern minicakes

 






- 200 gr de harina.
- 1 cucharada de levadura.
- 150 ml de leche entera.
- 3 huevos.
- 150 gr de puré de calabaza (en mi caso calabaza cocida y triturada).
- 180 gr de azúcar.
- 1 cucharada de canela.
- 1/4 cucharadita jengibre.
- 1/4 cucharadita nuez moscada.
- 1 pizca de sal.
 
Precalentamos el horno a 160º.
Se tamizan los ingredientes secos. Batimos los huevos con el azúcar, el puré de calabaza y leche. Una vez integrados, añadimos los ingredientes secos y batimos (no mucho, sólo hasta que esté integrado). Rellenamos nuestros moldes y horneamos 25-30 minutos a 160º.
 
Nota: Yo he usado este molde de silicona de Silikomart que, además de estas calabazas contiene un gato y una momia, pero se puede usar cualquier molde que tengamos o hacer un bizcocho normal. Pero ¿a qué queda precioso así para estas fechas?
 

lunes, 13 de octubre de 2014

Bizcocho de nata



Para esta semana hemos hecho un clásico: Un bizcocho de nata. Una receta de toda la vida.
Cuando estaba horneando este bizcocho estaba pensando que, cuando empecé a tener el blog, empecé a recopilar miles de recetas distintas y a poner en práctica cosas que antes nunca había hecho. El boom repostero que se ha vivido en los últimos dos años, gracias a magníficos blogs, a programas de cocina nacionales y extranjeros y a la proliferación de libros y revistas de la materia, en los que te hablan de galletas decoradas, cookies, cake pops, cupcakes, layer cakes, macarons... y un sin fin de recetas y términos reposteros, han hecho que nos pongamos a hornear todas estas cosas, olvidándonos en muchas ocasiones de lo rica que es la respostería tradicional. Del olor que deja en una casa un buen bizcocho horneándose o de lo buenas que están las rosquillas de la abuela. Tengo que reconocer que, en mi caso, no me he olvidado mucho de ello porque no soy muy seguidora de estas nuevas tendencias (salvo cuando preparo los cumpleaños de mis hijas que ahí si les hago todo lo que se lleva y que tengan un cumple muy bonito), pero sí es cierto que, después de estos años con el blog, había ido dejando atrás recetas que antes hacía con frecuencia, como este bizcocho de nata, que es una de las mejores recetas que tengo guardadas desde hace muchos años.
 

Bizcocho de nata

- 250 ml de nata para montar..
- 250 gr de harina.
- 1 sobre de levadura Royal.
- 150 gr de azúcar.
- 3 huevos.
- Una pizca de sal.
- 1 cucharadita de canela.
- Ralladura de un limón.
- Azúcar glass para espolvorear.
 
Precalentamos el horno a 180º
Batimos la nata, los huevos y el azúcar con unas varillas(3 o 4 minutos). tamizamos la harina junto a la canela, la levadura y la pizca de sal y lo integramos a la mezcla anterior. Engrasamos un molde redondo y vertemos la mezcla. Horneamos 30-35 minutos a 180º.

Nota: Cuidado con la temperatura del horno, e mi antiguo horno, lo tenía que poner a 180º, en el nuevo a 160º (¡¡20º de diferencia!!), si lo dejo a 180º se quema a los 10 minutos por fuera y no se hace por dentro. Así que, adaptad la temperatura a vuestro horno.
 


lunes, 6 de octubre de 2014

Pasteis de Belem


¿Quién no ha oído hablar de los famosos Pasteis de Belem? Cualquiera que haya estado en Lisboa los habrá probado y, seguramente, recordará que son uno de los mejores dulces que ha probado en su vida.
Son unos dulces con 2 siglos de historia. Cuentan que fueron ideados y cocinados por primera vez por las monjas del convento de los Jerónimos. Cuando a mediados del siglo XIX, el Convento cierra, el cocinero vende la receta de estos famosos pasteles a un empresario portugués, Domingo Rafael Alves,  que es el que crea el obrador que sigue vendiendo estos famosísimos dulces en la actualidad. Su receta es secreta, dicen que sólo la conocen dos o tres personas. Pero, en un intento de crear algo muy muy similar, circulan por la red muchísimas recetas que, en su base son similares (yemas de huevo, nata, canela y azúcar). Yo os dejo con la que mejores resultados me ha dado a mí.
 
 
Pasteis de Belem

 
 
 
 
 
- 4 yemas de huevo.
- 250 ml de leche entera,
- 250 ml de nata.
- 150 gr de azúcar.
- Un palo de canela.
- Ralladura de un limón.
- 50 gr de Maizena.
- Azúcar glass y canela para espolvorear.
 
Estiramos un poco las láminas de hojaldre y, con un cortador de círculos, vamos cortándolos. Engrasamos nuestros moldes y los cubrimos con los círculos de hojaldre. Batimos las yemas con el azúcar y le añadimos la nata y la leche. Ponemos a hervir la mezcla anterior con el palo de canela y la corteza de limón.
Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco.
Mientras, precalentamos el horno a 225º.
Rellenamos las tartaletas de hojaldre (sin llegar hasta arriba, más o menos hasta 3/4 de su capacidad)y horneamos, a 225º, durante 15-20 minutos. Pasado el tiempo, los sacamos del horno y, si podemos (porque yo no puedo), los dejamos enfriar y los espolvoreamos con azúcar glass y canela.
 
Nota: La Maizena se puede sustituir por harina. Se pueden dejar sin espolvorear con azúcar y canela (a mí me gustan más así).