lunes, 21 de abril de 2014

Eclairs de frambuesa

No sé por qué Blogger se empeña en que, a veces, las cosas no salgan. Ayer, como cada domingo, había dejado programado la entrada para que se publicase hoy a las 8 en punto de la mañana. Pues a las 15:00 aún no se había publicado… y, lo más grave es que no es la primera vez que me pasa, ya me ha pasado otras veces y no sé por qué. La mayoría de veces programo las entradas y se publican sin problemas, pero otras veces no ¿Os pasa a vosotros?

Bueno, no me lío. Hoy os traigo unos eclairs de frambuesa. Escribiendo esta entrada estaba recordando que, la primera vez que ví publicados unos “eclairs”, me reí un montón porque yo los conocía como “Petisús” y es que así los escribían en una pastelería en la que los compraba cuando era pequeña. Supongo que este nombre deriva de la masa “choux”, con la que se forma los “Petit Choux” (bocaditos pequeños), y los “Eclairs” (mayores y más alargados que los anteriores). En muchos rincones de España, prefirieron españolizar un poco el tema y llamarlos “Petisús”, con su tilde y todo

Yo hoy, os traigo una versión totalmente francesa de los mismos, "Eclairs de frambuesa". Ricos, están muy ricos, pero muchísimo mejores estaban los que tomaba de pequeña que eran de crema pastelera y bañados de chocolate, los clásicos que, supongo, hemos tomado todo el mundo.Así que, aunque no sean tan franceses y españolizasen hasta el nombre, prometo traeros la receta porque merece muchísimo la pena.



ECLAIRS DE FRAMBUESA.






 Masa Choux:

- 130 gr de agua
- 120 gr de leche
- 100 gr de mantequilla
- 1 pellizco de sal
- 1 cucharada de azúcar.
- 160 gr de harina
- 4 huevos medianos
Precalentamos el horno a 180º. Tamizamos la harina. En un cazo calentamos el agua, la leche, la sal y el azúcar y removemos hasta que se integre todo. Añadimos la harina y mezclamos bien con unas varillas. Retiramos del fuego y dejamos reposar cinco minutos. Vamos añadiendo los huevos uno a uno y mezclando bien con las varillas para que se integren (no añadir el siguiente hasta que no se haya integrado totalmente el anterior). Encima de una bandeja de horno ponemos papel de hornear y hacemos tiras de dos dedos de grosor aproximadamente y de unos diez cm de largo. Metemos en el horno precalentado a 180º, durante 10 minutos. Pasado el tiempo, abrimos unos segundos la puerta del horno (una rendija, no completamente)para que se escape el vapor y la humedad y nos queden unos eclairs más crujientes. Seguimos horneando durante 20 minutos más. Sacamos y dejamos enfriar.

Crema de frambuesa:
- 180 gr de chocolate blanco.
- 180 de nata para montar.
- 1 cucharada de pasta de frambuesa.
- 2 hojas de gelatina.

Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría. Mientra, calentamos la nata y deshacemos el chocolate. Añadimos la gelatina hidratada y, fuera del fuego, removemos para que se deshaga. Dejamos enfriar. Rellenamos nuestros eclairs.

Para el glaseado:
- 100 gr de azúcar glass.
- 2 cucharadas de agua.
- 1 cucharadita de frambuesa en pasta.

Mezclamos todos los ingredientes. Bañamos los eclairs sobre esta mezcla y dejamos secar unos 15 minutos

lunes, 14 de abril de 2014

Torrijas



Últimamente me ha dado por publicar dulces típicos. Quienes me conocen saben que, lo que más me gusta hacer en repostería, son los dulces tradicionales. Me encanta hacerlos por algo tan simple como que son los que me gusta comer. Ya he hablado muchísimas veces de que no me gusta el fondant y que las buttercreams no son santo de mi devoción, pero sí que soy una apasionada de los rosquillos, los Miguelitos, los  bizcochos o la buena repostería europea. Uno de los dulces tradicionales españoles que más me gustan son las torrijas, un dulce sencillo, como todos los españoles, de aprovechamiento pero no por ello menos rico, sino todo lo contrario, están llenas de sabor y, cuando coges una no puedes parar. Por algo es un dulce que se remonta hasta la época de los romanos y del que existen documentos escritos del siglo XV. Si algo perdura tanto en el tiempo, es porque es buenísimo ¿no?
Últimamente existen miles de versiones de las torrijas: De vino, de miel, de naranja, rellenas de crema, de chocolate.... todas ellas riquísimas, pero yo hoy os traigo la versión clásica, la más pobre de todas pero, para mí, la más exquisita ya que no necesitan nada más para hacerlas espectaculares.



TORRIJAS CLÁSICAS.






- Una barra (o las que queramos) de pan de un par de días, con buena miga.
- Leche (yo la uso del tiempo).
- Huevo.
- Azúcar.
- Canela.

Cortamos el pan en rebanadas de un par de dedos de grosor y las empapamos en leche. Las pasamos por huevo y las freímos. Mezclamos el azúcar con la canela y, cuando las torrijas, estén fritas y aún calientes las pasamos por esta mezcla.
Dejamos enfriar, si podemos, y a comer.

Nota: Ésta es la versión más clásica de las torrijas. Yo normalmente, caliento la leche con un palo de canela, piel de limón y una cucharada de azúcar. La echo por encima de las rebanadas de pan y el resto de la receta igual.

lunes, 7 de abril de 2014

Príncipe Alberto


La propuesta de este mes para los retos "Qué rico, mamá" viene de la mano de Mara, de "Más dulce que salado". Consiste en la elaboración de postres en vasitos. Desde que la ví, tuve claro lo que iba a hacer: "Príncipe Alberto", un postre típico de la  isla de La Palma. Este postre típico, además de estar buenísimo, tiene un nombre muy curioso ¿no os parece? Yo siempre me he preguntado el por qué de este nombre:
¿Sería porque el famoso príncipe monegasco habría estado alguna vez por allí y le hicieron un postre especial? JAJAJAJAJA. En serio, al principio pensaba que sería por alguien al que conociesen con ese "mote" por allí, pero, parece ser que tampoco es eso. He preguntado a varios palmeros y nadie sabe el origen exacto del porqué este postre se llama asi. Unos me han contado la historia de Doña Matilde Arroyo que fue abandonada por su marido en los años 40 y, viéndose sóla y con dos hijos, empezó a hacer lo que mejor sabía hacer, postres típicos palmeros y a venderlos de casa en casa. Uno de los postres que creó, a partir de una base de Bienmesabe palmero, fue el Príncipe Alberto. Los que me cuentan esta historia y, buscando en internet, dicen que le puso este nombre proque "estaba tan bueno como el príncipe Alberto". Sin embargo, si el príncipe Alberto al que se refiere es en el que yo pienso: ¡¡¡Qué poca justicia le estamos haciendo a este postre!! Porque, comparar un postre tan magnífico como éste con un hombre entrado en años, rechoncho y calvo no es que deje en muy buen lugar a este postre ¿no?. Pero, como os digo, ésta es una versión, otros palmeros, me han comentado que el nombre lo debe a un tal Príncipe Alberto, no el mismo al que antes me refería que, hace años, visitó la isla y, en honor del cual se elaboró este postre. ¿Qué historia es cierta? Habrá que seguir preguntado.

Ya sabéis que, si queréis ver todas las propuestas sólo tenéis que visitar el blog de los retos "Qué rico, mamá"


PRÍNCIPE ALBERTO







- 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
- 100 gr de almendras crudas.
- 100 gr de avellanas.
- 100 gr de azúcar.
- 150 de chocolate.
- 100 gr de nata montada.
- 3 huevos (separadas las claras de las yemas).
- Bizcochos de soletilla.
- 1 taza de café sólo.

Se pican las almendras junto a las avellanas hasta hacerlas polvo. Se añaden el azúcar y las yemas de huevo y mezclamos. En un cazo deshacemos el chocolate con la mantequilla, dejamos templar y se lo añadimos a la mezcla de frutos secos y azúcar mezclamos bien y dejamos enfriar. Mientras, montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén montadas se las añadimos a la mezcla anterior y mezclamos con movimientos envolventes para que se quede con textura esponjosa y las claras no se bajen.
Mojamos las soletillas en el café y las rompemos "en miguitas" pequeñas. Las integramos con la mousse. Ponemos en vasitos con un poco de nata montada por encima.

Nota: Por cuestiones estéticas de la fotografía, yo he hecho el Príncipe Alberto a capas, es decir, una capa de mousse, una capa de soletillas, etc, pero el verdadero Príncipe Alberto se sirve mezclando todo, tal y cómo os he explicado.