viernes, 21 de febrero de 2014

Madeleines de naranja

 
 
 
Hace tiempo que me dedico a confesar aquí cosas que no debería. Os he contado que de pequeña era remilgosa total, vamos, que era una asquerosa para comer en toda regla. Que ahora, según mi madre, estoy recibiendo el castigo que me merezco porque mi hija mediana es aún peor que yo. Os he contado que soy más de salado que de dulce, a pesar de que lo que me gusta cocinar son dulces, y que la gente se cree que es lo que me gusta. Que hay fines de semana que deseo que llegue el lunes para "descansar" en mi trabajo (es que el fin de semana, con las tres locas, no descanso mucho... ¡qué leches!, yo dónde descanso es en mi despacho), aunque luego llega el lunes y me arrepiento de este pensamiento porque estoy deseando que llegue la tarde para verlas... Y hoy me toca hacer otra confesión:A pesar de que en mi casa siempre hay cosas de desayunar caseras y ricas, tipo bizcochos, galletas o magdalenas; yo desayuno en un minuto un café rápido y salgo pitando. Antes tardaba 5 minutos, pero desde que llegaron las cafeteras de cápsulas ese tiempo se ha reducido a uno, (gracias a todos los santos que han oído mis plegarias para dormir 4 minutos más).
Sé que es la comida más importante del día, o eso dicen porque para mí la más importante es la del mediodía. Y es que yo, coma lo que coma a las 6:30 de la mañana, a las 12 ya tengo un hambre impresionante. Es decir, si me tomo mi café "cagaprisas"; a las 12 tengo hambre. Si me tomo un desayuno continental con zumo, croissants y mermeladas; a las 12 tengo hambre. Son tantas las horas que pasan desde que me levanto y desayuno hasta que como que, desayune lo que desayune, a media mañana voy a tener hambre. Así que: ¿Para qué quiero desayunar abundantemente si luego voy a tener que "redesayunar" para aguantar el tipo?. Además, este desayuno copioso, lo único que me va a provocar son dos cosas: Por un lado, tenerme que levantar 20 minutos antes (sólo de pensarlo me pongo de mala leche... para qué decirlo más fínamente)y ponerme gorda como una vaca (porque voy a tener que volver a comer sí o sí) Así que sí, tengo que confesar que desayuno fatal y que ni siquiera me siento para tomarme el café. Y, aunque sé que no hago bien, no pienso cambiar (porque el sueño y el descanso es más importante que un buen desayuno, al menos para mí).
 
Sin embargo, que los puristas del desayuno no se echen las manos a la cabeza aún porque: El fin de semana sí que desayuno bien. Bueno, bien para lo que soy yo, tomo un café y algo más...¡¡¡y me siento!!! Así que, el desayuno del fin de semana sí me gusta, y me gusta tener preparado algo para él, normalmente, bizcochos, galletas, o magdalenas... o madeleines, para ser finolis, cómo éstas: Recién hechas, esponjosas y riquísimas.
 
 
Madeleines de naranja

 
 
 
 
 
- Ralladura de una naranja.
- 160 gr de azúcar.
- 175 gr de harina de repostería.
- 10 gr de levadura.
- 180 gr de mantequilla.
- 4 huevos.
- 35 gr de miel.
 
Mezclamos la ralladura de naranja con el azúcar. Tamizamos la harina junto a la levadura. Fundimos la mantequilla en un cazo.En un bol mezclamos los huevos, el azúcar más la ralldura de naranja y la miel y mezclamos hasta que espume. Añadimos la harina con la levadura. Incorporamos la mantequilla y mezclamo. Guardamos la mezcla en el frigorífico, al menos 12 horas. Pasado este timpo, precalentamos el horno a 200º. Vamos llenando hasta 3/4 partes de se capacidad los moldes de madeleines, previamente engrasados y horneamos 6 minutos.
 
 
Fuente: Sucré. Las Recetas de Ladurée. 

Lo mejor de estas madeleines es que se hacen en nada y que, al tener la masa preparada, se pueden comer recientes en el desayuno... y que están buenísimas.

Y, por cierto, creo que ya no tengo que confesar más cosas "malas", pero sólo creo. ¡¡¡¡Buen fin de semana!!!!

sábado, 15 de febrero de 2014

Orange chiffon layer cake

 
Mirando las fotos de esta tarta estaba pensando en algo que nos han preguntado a todos los que nos gusta cocinar un millón de veces: "¿Por qué te gusta tanto la cocina?" En mi caso la respuesta es: Porque me relaja. Cuando cocino no pienso en nada más y me centro en eso. De hecho, si estoy pensando en otras cosas lo que hago no me suele salir bien porque siempre me olvido de algo: La prisas no son buenas amigas de la cocina. Pero cuando ya has respondido a esa pregunta, te suelen decir lo siguiente: "Tanto trabajo para que luego desaparezca en un momento". Pero es que esa es la gracia ¿no? Lo malo sería que un plato que hemos cocinado no se terminase en un momento porque eso significaría que no ha gustado. El fin último de la cocina, si no estoy loca, es comerse lo que se cocina y disfrutar con ese plato que se está comiendo ¿o no?
A mí, como supongo que a la mayoría de vosotros, me suelen preguntar, además ,que por qué me gusta la repostería. Y yo siempre respondo lo mismo: Porque me gusta ver la cara de la gente con lo que hago. Sé que suena pretencioso, pero no lo es, ni mucho menos.No es que no me guste que me digan: "Qué manos tienes", que me gusta por supuesto, no voy a mentir. Pero lo que de verdad me gusta, es la cara de felicidad de la gente cuando lo ve y lo prueba porque, no nos engañemos, los dulces están asociados a celebraciones: Cumpleaños, bodas, comidas familiar, reuniones de amigos... lo que sea. Es decir, están asociado a momentos felices ¿y a quién no le gusta contribuir a ello? Y si además, ves que se lo comen y sonríen ya ves que tu objetivo está conseguido. ¿Cómo no me va a gustar esto?
 
 
Esta tarta, está asociada a uno de esos momentos en los que celebramos algo y, por supuesto,  el objetivo se consiguió: La gente no dejó ni las migas del plato, en un momento no quedaba tarta, repitieron(que es importante también, porque significa que ha gustado mucho) y además pasamos un buen rato. Es verdad esta tarta fue para mis compañeros de trabajo que, después de mi familia, son mis mejores fans... si hasta hacen fotos de lo que hago para enseñarlas porque dicen que si no las hacen, la gente no se lo cree, JEJEJEJEJE. Con estas cosas ¡cómo no les voy a llevar más dulces!
 
Orange chiffon layer cake
 
 
Orange chiffon cake:
 
- 3/4 tazas de harina
- 1 cucharada de polvo royal
- 1 cucharadita de sal
- 1  1/4  taza de azúcar
- 1/2  taza de aceite vegetal
- 7 huevos (separados)
- 1/2 taza de agua
- 1/4 taza de zumo de naranja
- Ralladura de la cáscara de un naranja (sin parte blanca)
- 1/2 cucharadita de cremor tártaro
Precalentar el horno a 180ºC
En el recipiente de la batidora combinamos la harina tamizada, el polvo royal, la sal, ½ taza de azúcar y la cáscara de naranja. Con las varillas vamos  añadiendo el aceite en forma de hilo, luego las yemas una a una hasta  (no añadiremos la siguiente hasta que no se haya incorporado la anterior). Añadimos el agua y el zumo de naranja hasta  conseguir una mezcla homogénea.
En otro bol montamos las claras con el crémor tártaro. Poco a poco vamos añadiendo el azúcar y seguimos batiendo hasta que se forme un merengue de picos duros.
 Incorpora la mitad del merengue a la masa y los mezclamos mediante movimientos envolventes. Cuando esté mezclado hacemos lo mismo con el resto. Vertemos la mezcla en tres moldes engrasados y horneamos 30 minutos a 180º o hasta que un palillo salga limpio
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Para el Orange Curd
3 huevos.
 Ralladura de una naranja
1/2 taza de zumo de naranja
1/2 taza de azúcar
 5 cucharadas de mantequilla (fría y en cuadritos)
Mezclamos bien los huevos, la ralladura, el zumo de limón y el azúcar en un bol. Lo ponemos al baño maría y vamos mezclando, sin parar de remover, hasta que se forme una mezcla homogénea y espesa (alrededor de 8 minutos). Quitamos del fuego y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que esté bien integrado y  cremoso. Tapamos co un film justo por encima (tocando la crema) para que no forme película y refrigeramos durante 12 horas.
 
Para el ganache de chocolate:
 
- 200 ml de nata.
- 200 ml de chocolate fondant.
 
Llevamos a ebullición la nata. Retiramos del fuego y añadimos el chocolate, removiendo hasta que se deshaga. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.
 
Para el merengue italiano
- 3/4 taza de azúcar
- 1/3 taza de agua
- 1 cucharada de
corn syrup- 3 claras de huevo pasteurizadas.
 
En un cazo mezclamos los ¾ de taza de azúcar con el agua y el corn syrup; Llevamos a ebullición hasta que el azúcar se deshaga. Continua hirviendo, sin remover, hasta que el almíbar llegue a 110ºC.
Mientras, montamos las claras a punto de nieve.
Cuando el almíbar llegue a la temperatura , retiramos del fuego y en forma de hilo y a un lado del recipiente ve incorporando a las claras montada. Batimos hasta que tengamos una mezcla consistente, brillante y fría..
Montaje
Colocamos la primera capa de chiffon cake en el plato de servir, luego unta la mitad del orange curd y un poco de ganache de chocolate. Colocamos la segunda plancha de bizcocho y repetimos la operación anterior. Colocamos la última capa de bizcocho y cubrimos con el merengue. Lo "quemamos" con un soplete de cocina.
 
Fuente (con adaptaciones): Sweet 180º.

¡¡¡¡Buen fin de semana!!!!


viernes, 7 de febrero de 2014

¿Viajamos a nuestra infancia? Phoskitos caseros para "Qué rico, mamá"


Hoy os propongo un viaje a los sabores más dulces de nuestra infancia,  a los sabores que nos gustaban: la bollería,  las chucherías... En mi viaje particular, mi memoria me trae un sabor inconfundible de mi infancia: las palmeras de chocolate de una pastelería antigua que había cerca de mi casa, pero no, ese no vale porque no es bollería industrial. Y, esta vez el reto de "Qué rico, mami", a propuesta de Tamara, de Flor de Azahar, era hacer bollería casera tipo industrial.
Otra recuerdo que me trae mi viaje a través del tiempo es que, en mi infancia, yo tenía un problema con la bollería industrial. Y este problema  era  mi madre. Sí, sí, mi madre, que no me dejaba tomar bollería industrial ni loca y no la compraba ni aunque la intentásemos engañar, (ahora mis hijas han heredado este problema... cómo se repiten los patrones ¿verdad?). Por más que yo desease que me comprasen una "guarrada" de aquellas que tomaban algunos compañeros de clase, por más que mirase los stands de aquellos bollitos en algunas tiendas,no había forma de convencerla. Lo más parecido a la bollería industrial que le sacaba era el pan con chocolate o algún dulce de pastelería de vez en cuando.
Pero claro, de pequeños todos hemos encontrado nuestras artimañas para conseguir zamparnos alguna guarrada de estas. Esa artimaña, la mayoría de veces, era la paga semanal (o engañar a alguien para que te la comprase). Como es normal, yo empleaba mi paga en chuches y, cuando me daban algo más, en comprarme algún bollito industrial de aquellos. La verdad es que, en aquella época no había la variedad de bollería industrial que hay ahora... y pensando, pensando sólo recuerdo los Phoskitos, la pantera rosa, los bollicaos (que creo que salieron más tarde), los donuts y no recuerdo mucho más. La pantera rosa no me gustaba, los bollicaos sí, pero para mi gusto les faltaba chocolate, y lo que más recuerdo y más me gustaba eran los Phoskytos. Hace años que no los pruebo, pero puedo recordar perfectamente su sabor, me encantaba. Así que, cuando Tamara nos hizo la propuesta no lo dudé un minuto: haría Phoskitos...

Phoskitos caseros






Para la plancha de bizcocho genovés:
- 4 huevos.
- 100 gr de azúcar.
- 125 gr de harina.
- 1 pizca de sal.

Para el relleno:
- 200 ml de nata para montar.
- 75 gr de azúcar glass.
- 1 cucharada de queso Philadelphia.

Para la cobertura de chocolate:
- 200 gr de chocolate de cobertura.
- 50 gr de mantequilla.
- 1 cucharada de agua.

Precalentamos el horno a 150º.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que espumen y casi tripliquen su volumen. Añadimos la harina, previamente tamizada, al bol y con una espátula y movimientos envolventes vamos mezclando cuidadósamente para evitar que la mezcla baje su volumen. Vertemos la mezcla en una bandeja de hornear cubierta con papel de hornear y la alisamos. Horneamos 15 minutos a 150º. Cuando termine el tiempo, sacamos la plancha de bizcocho y la volcamos sobre un paño de cocina humedecido. Retiramos con cuidado el papel de hornear y enrollamos la masa con el paño. La dejamos hasta que se enfríe totalmente.

Mientras preparamos el relleno que, simplemente, consiste en montar la nata con el azúcar y el queso.
Cuando la masa esté fría, la untamos con el relleno (no excedernos, tiene que quedar una capa fina). Volvemos a enrollar y dejamos en el frigorífico un par de horas (o si queremos ahorrar tiempo en el congelador 30 minutos). Pasado el tiempo cortamos el rulo en lonchas del grosor que queramos (no menos de 1 cm) y las disponemos sobre una rejilla encima de una bandeja para recoger el sobrante del baño de chocolate.

A continuación preparamos el baño de chocolate deshaciendo todos los ingredientes en un cazo. Y lo echamos por encima de las ruedas. Dejamos endurecer el chocolate y ¡¡¡a comer!!!

Nota: Estos Phoskitos están buenísimos, son muchísimo más sanos que los industriales... pero el sabor, no es el mismo. Seguiré investigando hasta dar con ese sabor de mi infancia.

sábado, 1 de febrero de 2014

Quiche niçoise

 
 
Hoy, aunque debería haber sido el fin de semana pasado, toca una receta salada. Antes de Navidad me autorregalé el magnífico libro de Julia Child "El arte de la cocina francesa". Una uténtica joya. No entiendo cómo no lo habían traducido aún al español, es una obra maestra de la cocina. Es uno de los mejores autorregalos que me he hecho y, uno de los pocos que también van a disfrutar los demás. Yo suelo regalarme a mí misma en Navidad o mi cumpleaños algo que sé que los demás no me van a regalar  y que, por precio o por lo que sea, otro día que no sea ese me da cosilla comprármelo, pero esos días me compro lo que sea sin pudor ninguno. Os confieso que también me he autorregalado con el nacimiento de mis hijas y unos pedazos de regalos que no veas JAJAJAJAJA, porque, como dicen las del anuncio "yo lo valgo".
 
¿Por qué sabía que nadie me iba a reglara este libro en Navidad? Porque me pasé todo diciendo todo el año diciendo no quería nada que pesara. Es que luego me toca traer las maletas cargadas de la Península a Tenerife y ya sabéis lo del peso en los aviones... Así que, sabiendo que no me iban a regalar el libro, un día en el Corte Inglés, comprando regalos para los demás, lo ví y pensé  que este año me merecía este libro porque me apetecía y porque en 2013 me había portado muy bien. Así que, pensado y hecho, el último libro que quedaba en la minisección de libros que el Corte Inglés ha dejado en Tenerife (la han llevado al sótano y la han reducido a la cuarta parte de lo que era para ampliar otras secciones que venden más a los turistas ya que muchos libros en español no van a comprar pero, por lo visto, sí muchos bolsos y joyas: ¡que envidia me dan!...)se vino para mi casa.
 

Cuando publiqué la tarta clásica de manzana os hablé de que la masa brisa la solía hacer siguiendo la receta de Julia Child (la utilizo mucho antes de tener el libro) y que ya os daría la receta, pues ese momento ha llegado. Hoy os voy a dejar la versión salada, de la masa brisa. La particularidad que tiene la forma de hacer la pasta brisa con la receta de Julia Child es que se le añaden unas cucharadas de margarina vegetal, tres o cuatro solamente, el resto es mantequilla como en cualquier receta, pero este toque la hace muy especial.
 

 
QUICHE NIÇOISE

 
 
 
 
 
 
Para  la pasta brisa:
- 2 taza de harina.
- 170 gr de mantequilla fría cortada en daditos.
- 4 cucharadas de margarina vegetal.
- 1 cucharadita de sal.
- 1/4 cucharadita de azúcar.
- 1/2 taza de agua muy fría.
 
Ponemos los ingredientes secos en un bol. Añadimos los dados de mantequilla y la margarina vegetal. Mezclamos un poco (si utilizamos amasadora la pondremos en marcha y la pararemos cuatro o cinco veces, hasta que la masa se concentre en la pala). En cuanto la masa se concentre en la pala, la cogemos y hacemos el últimos paso "el frasiage" a mano. Para el fraisage enharinamos una tabla y, con la base de la ano estiramos la masa rápido, hacia adelante, cuatro o cinco veces, para conseguir que la harina y la mantequilla queden perfectamente integradas. Este paso hay que hacerlo muy rápido para que la mantequilla no se deshaga. Hacemos una bola, la envolvemos en papel film y refrigeramos durante un par de horas.
Precalentamos el horno a 200º. Engrasamos un molde desmoldable. Estiramos la pasta brisa y forramos con ella el molde. Ponemos un poco de papel platina engrasado por encima de la pasta y echamos garbanzos por encima (para que al hornear no se deforme la masa). Horneamos 9 minutos a 200º.
 
Para el relleno:
- 750 kg de tomates.
- 1 diente de ajo machacado.
- 1/4 cucharadira orégano
- 1/4 cucharadita tomillo.
- 1/4 cucharadita albahaca.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1 cucharada de azúcar.
- Un poco de aceite.
Pelamos y quitamos la pepitas de los tomates y los exprimimos. Freímos 10 minutos, añadimos la hiervas, el azúcar y l sal y seguimos friendo 20 minutos más (se tiene que haber evaporado casi todo el líquido, no todo).
 
- 1 huevo y tres yemas.
- 8 filetes de anchoa.
- 4 cucharadas de aceite de oliva.
- 3 cucharadas de perejil picado.
- 1 cucharadita de pimentón picante.
- 1 pizca de cayena.
Se bate todo hasta que esté integrado. Se va agregando poco a poco el tomate frito y mezclando.
 
Se echa todo sobre la pasta brisa semihorneada y se hornea a 200º durante 30 minutos.


Bueno, cómo veís, creo que me hice un buen regalo ¿verdad? Y vosotros ¿os regaláis a vosotros mismos en fechas señaladas?
Buen fin de semana a todos.