viernes, 24 de enero de 2014

Pound Cake de naranjas y grosellas.

 

Hace poco leía un post de una querida compañera en la que hablaba de lo difícil que es, a veces, escribir una entrada. Conforme la leía pensaba que no podía estar más de acuerdo. Hay veces que no estamos inspirados, otras que sabemos lo que queremos decir, pero no sabemos bien cómo expresarlo y otras, simplemente pensamos ¿pero cómo voy yo a hablar de esto?
Pues exactamente esto último me ha pasado a mí hoy. Hace unas semanas recibí un correo de Flavia de Fans Cakes , invitándome a participar en un especial de recetas para San Valentín. Por supuesto, me apetecía participar en este recopilatorio que ella va a hacer con todas las recetas que reciba. Pero claro, el problema es que a mí no me gusta nada de nada esta fecha. No me gustan los corazones, ni la fecha en sí... en realidad, no me gusta ninguno de los días "comerciales" que existen: No me gusta el día de la madre porque yo soy madre todos los días, no uno. No me gusta el día de la mujer trabajadora porque pienso que, el mero hecho de tener un día ya es estar  considerado algo especial el hecho de que una mujer tenga trabajo, cuando este hecho debería ser considerado algo completamente normal... y, cómo comprenderéis, siguiendo mi línea crítica con estos días, no me gusta San Valentín porque creo que hay que decir te quiero todos los días, a todos aquellos que quieres y, si se trata de mi marido, tengo  días muy importantes, que nadie me ha impuesto, para celebrarlo... Pero, cómo cocinar algo rico no tiene días y, como Flavia se merece que haga una receta rica, rica para su revista ahí va este Cake de naranjas y grosellas, que no tiene los corazones típicos de este día pero  que es totalmente válida  para enamoriscar a quien quieras ese día, ya que dicen que los frutos rojos son afrodisíacos y además, al corazón muchas veces se llega por el estómago ¿no?.

 


POUND CAKE DE GROSELLAS Y  NARANJA



 
250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
250 gr. de azúcar
250 gr. de harina
5 huevos.
La ralladura de una naranja.
1/2 taza de grosellas.
1 pizca de sal.
 
Para el glaseado: 
200 gr de azúcar glass.
Dos cucharadas de zumo de naranja.
Colorante blanco (opcional).
 
Precalentamos el horno a 180º.
 
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y quede esponjosa. Vamos añadiendo los huevos uno a uno (no añadimos el siguiente hasta que el anterior esté integrado, si vemos que la masa parece "como si se cortara", añadimos una cucharada de harina y seguimos añadiendo los huevos). Añadimos el resto de ingredientes, excepto las grosellas y batimos un poco más (no mucho tiempo, lo justo para que todo se integre). Finalmente añadimos las grosellas y mezclamos con una espátula. Echamos la mezcla en un molde engrasado y horneamos durante 45 minutos o hasta que, al introducir un pincho, éste salga limpio. Finalizado el tiempo, sacamos el cake del horno y lo dejamos enfriar. Cuando esté frío, lo desmoldamos. Finalmente hacemos el glaseado añadiendo el zumo de naranja y el colorante blanco (si queremos que nos quede blanco nuclear) al azúcar glass hasta obtener la consistencia que queramos y se lo echamos por encima a nuestro cake.
 
 
 
¿No es una receta perfecta para desayunar junto a esa persona a la que quieres?¿O para regalar a alguien especial?... ¿O para comérnoslo sólos y darnos un homenaje porque nos queremos a nosotros mismos, JEJEJEJEJE?
 
Bueno, ¿y a vosotros os gusta San Valentín? Sea sí o no, no os podéis perder la maravillosa revista que ese día publicará Fans Cakes que, seguro, estará repleta de magníficas propuestas.
 
Buen fin de semana.
 
 

viernes, 17 de enero de 2014

Macarons de leche merengada


 
 
Hoy os voy a contar una de las tonterías más grandes que he hecho en mi vida.
Como todos sabéis, siempre he sido muy cocinitas. Muchos años antes de tener el blog ya andaba yo haciendo trastadas con mi horno, probando diferentes recetas y las diferentes modas que llegaban a las cocinas españolas, tanto en dulce como en salado.
Cuando me dieron la baja de maternidad de mi hija mayor en el año 2009, empecé a ver blogs y más blogs de repostería y, para mi sorpresa, utilizaban una pasta de azúcar que yo sólo había visto hasta entonces en blogs americanos y claro, conforme soy yo, tenía que probarla. Por entonces aquí no se encontraba y la única forma de conseguirla era haciendo una compra online y así lo hice... y claro, no me gustó nada de nada, porque es azúcar puro y yo soy poco golosa, me gustan los dulces tradicionales y estas tartas de fondant, aunque son verdaderas obras de arte son demasiado dulces. Qué rabia me dio ¡¡¡con lo que cuesta el transporte a Canarias!!!.
Al poco tiempo, los blogs se llenaron de unas magdalenas con cosas por arriba, se llamaban cupcakes y llevaban kilos de mantequilla y kilos de colorantes. Y la "menda lerenda" otra vez a hacerlos y a probar... y otra vez que no, que demasiado sabor a mantequilla, demasiada grasa y demasiado colorante artificial. He probado algunos cupcakes que sí me han gustado, pero siguen sin ser lo mío... dónde esté una buena magdalena con copete de las de toda la vida que se quiten los cupcakes, por mucho que se los tomen en Sexo en Nueva York y quede un poco pueblerino reconocer que no me gustan.
Antes de todo esto, en el año 2008, había ido de viaje a París y allí había visto miles de pastelillos de todos los colores imaginables. Eran muy bonitos, pero yo, con mi mente anticolorante, pensaba "yo eso verde, no me lo como... "joer" que asco, cómo se pueden comer eso dorado y violeta"... y no probé ni uno (vaya tela, en París de la France y sin probar ni un sólo macaron... comí fenomenal pero ni un sólo colorcillo de esos entró en mi boca). Año 2010, en España se produce el boom de los macarons y pienso, tendré que probar y, un año más tarde, me puse manos a la obra, haciendo unos macarons de fresa y ganache de chocolate negro... y ahí sí que sí, ahí ví que esta moda estaba hecha para mí... ¡¡¡qué buenos están!!! Son crujientes y suaves a la vez, admiten millones de sabores, de combinaciones, sus colores pueden ser naturales y ¡¡¡qué bonitos son!!! Por fin, una moda gastronómica entraba a lo grande en mi casa. Sólo tenéis que echar un vistazo al blog para ver todos los que he hecho y los que os quedan porque yo no soy muy de modas y, cuando algo entra en mi casa, lo hace para quedarse.
Cómo podéis comprender todavía pienso en lo tontísima que fui, que estuve en Ladurée (tengo fotos) y ¡¡¡no probé sus famosos macarons!!! "pa matarme", lo sé.


 
Después de contaros la tontería tan grande que tengo a veces, producto de una infancia remilgosa total respecto a la comida, os dejo con unos macarons de leche merengada que están tan buenos que, a pesar de estar a régimen para ver si bajo un poco de peso y gastarme una pasta en bodytec para ver si me quito la barriga de Sancho Panza que se me ha quedado después de mis tres embarazos, han hecho que me coma siete seguidos (tengo un remordimiento que ni os cuento...). Espero que los probéis y me contéis porque, de verdad, merecen la pena. 
 

Macarons de leche merengada


 
 
 
 
 
Para las conchas o galletas:
 
- 150 gr almendra en polvo
- 150 gr azúcar glas
- 55 gr clara de huevo (para la mezcla de almendra)
- 150 gr azúcar
- 50 gr agua
- 55 gr clara de huevo (para el merengue)
- 2 gotas de esencia de canela.
- 1/2 cucharadita de cremor tártaro.
 
Tamizamos la almendra junto al azúcar glas y le añadimos la clara de huevo. Ponemos a hervir el agua con el azúcar, en cuanto rompa a hervir bajamos el fuego y contamos 3 minutos exactos. Mientras, montamos las con la 1/2 cucharadita de cremor tártaro. Cuando las claras estén montadas, añadimos las gotas de esencia de canela y, sin parar de batir, vamos añadiendo en forma de hilo continuo el almíbar. Finalmente, añadimos la mezcla de almendras y con una espátula lo mezclamos con movimientos envolventes para que no se baje el merengue. Ponemos la mezcla en una manga pastelera y vamos haciendo montoncitos en un papel de hornear o en el tapete para macarons. Dejamos secar las galletas hasta que al tocarlas con el dedo no se peguen (normalmente yo los dejo una hora, pero es que aquí hay mucha humedad y hay veces que las he tenido que dejar más tiempo). Precalentamos el horno a 140º y, una vez secas, las horneamos 15 minutos a 140º (o 12 minutos a 150º).
 
Para la crema de leche merengada:
- 200 ml de nata para montar.
- 200 mg de queso crema.
- 2 cucharadas de pasta de leche merengada (Home Chef).
- 125 gr de azúcar glas tamizado.
Batimos el queso crema con el azúcar glas y las dos cucharadas de pasta de leche merengada y vamos añadiendo la nata poco a poco hasta conseguir una consistencia cremosa. 
 
Para finalizar espolvoreamos un poco de canela por encima.

viernes, 10 de enero de 2014

Tarta clásica de manzana: Retos "Qué rico, mamá"

Hoy inauguro el nuevo año en el blog con la tarta que más me gusta: La tarta clásica de manzana y crema pastelera. No es mi tarta favorita ya que esa, como ya os comenté, es la tarta de galletas porque me trae tantos buenos recuerdos que es imposible que ninguna tarta pueda competir con ella, pero sí es la tarta que más me gusta porque me encanta la combinación de la manzana y la crema pastelera con el toque de vainilla y la suavidad que tiene.

Este mes fue Macarena de "Bajo una nube de azúcar glas" la encargada de proponer el reto mensual "Qué rico, mamá" que consistía elaborar una tarta con fruta de temporada. En el mes de enero no hay mucha variedad de frutas de temporada y, cuando recibí la propuesta,de memoria me acordaba de las siguientes: Manzana, plátano, naranja, pera y mandarina...también podemos encontrar algunas fresas tempranas. Para asegurarme de que, efectivamente, fueran esas las frutas de temporada en enero, decidí buscar y encontré un tríptico del Ministerio de Medio Ambiente en el que se informa de cuáles son las frutas que podemos encontrar cada mes y, efectivamente son esas y el pomelo (cómo no lo suelo usar no me acuerdo casi nunca del él), también podríamos encontrar alguna chirimoya o algún caqui de maduración tardía, pero en estos dos últimos casos y en el de la fresa, no son frutas de temporada tal cual las conocemos, es decir, frutas en su punto óptimo de consumo. Me sorprendió que la pera no es fruta de temporada en el mes de enero (yo creía que sí). Así que, con todos estos datos, no tuve muchas dudas, haría la tarta clásica de manzana, una de las pocas frutas de temporada que hay en este mes. Si queréis ver qué han hecho mis compañeras, sólo tenéis que pinchar en el siguiente enlace:



Os tengo que confesar una cosa. Normalmente hago esta tarta con masa quebrada, o sablé dulce siguiendo una receta de Julia Child que encontré hace años en internet (y que está en el libro de Julia Child que se ha publicado en español este año), sin embargo, esta vez no tenía tiempo para ponerme a hacer la masa ya que requiere un día de enfriado en frigorífico  e hice la versión rápida, usando hojaldre comprado. Esta versión express está rica, pero nada en comparación con la masa sablé original, de la que prometo poner la receta próximamente la receta. 



Tarta clásica de manzanas
- 1 lámina de hojaldre.
- 5 o 6 manzanas reinetas.
Para la crema pastelera:
- 600 ml de leche.
- 125 gr de azúcar.
- 50 gr de maizena.
- 4 yemas de huevo.
- 1 vaina de vainilla.
Para el glaseado:
- 100 gr de azúcar.
- 2 cucharadas de agua.
- 2 cucharadas de zumo de limón.
- 2 cucharadas de agua.
Pelamos y cortamos las manzanas en gajos finos. Las metemos en agua fría con un chorreón de limón para que no se oxiden.

Para hacer la crema pastelera:

Abrimos la vaina de vainilla y extraemos las semillas. Llevamos a ebullición, retiramos del fuego y reservamos. Aparte mezclamos el azúcar, las yemas y la maizena, y mezclamos bien, hasta que no haya grumos de maizena. Ponemos la leche a fuego lento nuevamente y vamos añadiendo esta mezcla poco a poco a la leche sin parar de remover hasta que espese. Dejamos que se enfríe.

Precalentamos el horno a 180º.

Forramos un molde con la lámina de hojaldre, la pinchamos con un tenedor y la cubrimos de garbanzos (para que no suba), la metemos en el horno durante 12 minutos.
Sacamos la masa de hojaldre del horno y dejamos que se enfríe. Cuando esté completamente fría, la cubrimos con la masa pastelera y vamos colocando encima los gajos de manzana, superponiendo unos sobre otros ya que encojen en el horno.

Metemos en el horno precalentado durante 30 minutos a 180º.

Mientras preparamos el glaseado poniendo todos los ingredientes en un cazo y ponemos al fuego hasta que hierva, bajamos el fuego y dejamos hasta que el azúcar esté complétamente deshecho.

Cuando la tarta esté hecha, dejamos enfriar y pintamos con el glaseado.



lunes, 6 de enero de 2014

Día de Reyes: Resultado del Sorteo de Navidad

Hoy es día 6 enero, día de Reyes, el día más mágico del año ¿habéis sido buenos este año? ¿Os han dejado muchas cosas SS.MM los Reyes Magos de Oriente? Espero que sí. 
Bueno, no me voy a ir por las ramas, cómo os comenté hace un par de entradas, para celebrar el cambio de imagen de "El Pastelito Valiente" iba a sortear el libro Pastry  de Richard Bertinet el día 6 de enero, entre todos los que me dejaran un comentario diciendo que querían participar en él.



Para que no haya lugar a dudas  he realizado el sorteo por Sortea2. El resultado ha sido el que véis: Macarena Pavlovic de "Bajo una nube de azúcar glas" ha sido la ganadora del libro.


 Macarena, sé que el libro te va a encantar porque, como yo, eres una enamorada de las masas y seguro que nos dejas impresionados con un paso a paso de alguna de las geniales recetas de Richard Bertinet. Espero que te guste mucho y lo disfrutes tanto como yo.
A los demás, gracias por participar y por las felicitaciones por el cambio de imagen del blog. En cuatro días os espero con una nueva y deliciosa entrada.

¡¡¡Feliz día de Reyes!!!!