lunes, 20 de octubre de 2014

Jack o'lantern minicakes



En España cada vez se celebra más Halloween, éste es un hecho irrefutable. Sólo necesitamos ver la cantidad de carteles anunciando fiestas, la cantidad de tiendas vendiendo productos específicos para ese día, las fruterías vendiendo calabazas, etc. Esta expansión, por supuesto, ha llegado a los colegios y más si, como es el caso de mis hijas, se trata de un colegio que lleva el bilingüismo como bandera desde hace muchísimos años. Al ser un colegio bilingüe se celebran fiestas de tradición española y canaria y, por supuesto, fiestas de origen anglosajón como Halloween o el día de San Patricio… Así que, no me sorprendió mucho, cuando este año mi hija me dijo que quería que su cumpleaños fuese de Halloween y que quería disfrazarse de fantasma, a pesar de que en casa, esta fiesta no la hemos celebrado nunca. Pero ¿y por qué no? Entre preparativo y preparativo recibí un fantástico molde con motivos de Halloween de Silikomart que me dio la idea de hacer estas Jack O´Latern minicakes.


Mucha gente en España no sabe la historia de estas calabazas talladas de antigua tradición irlandesa (y no estadounidense como se cree). La leyenda cuenta que un borracho y pendenciero llamado Jack se encuentra un día con el diablo en una taberna. Al no poder pagar le pide al diablo una moneda, éste, que no lleva monedas, se convierte en una a cambio de que Jack le entregue su alma. Jack agarra la moneda y se la guarda en el bolsillo sin que el diablo pueda escapar, para dejarlo ir Jack le hace prometer que no se llevará su alma en 10 años. Transcurrido ese tiempo, Jack queda con el diablo en el campo, el diablo le pide su alma, pero Jack le dice que si le puede conceder un último deseo: Comerse una manzana. El diablo piensa que no tiene nada que perder y se sube al manzano para coger una manzana. Previamente Jack había tallado una cruz en el mismo y el diablo no puede bajar. Para poder hacerlo Jack le hace prometer que nunca más le volveré a reclamar su alma. Años más tarde, Jack muere y, cuando intenta entrar en el cielo no puede porque durante toda su vida había sido un pendenciero. Se va al infierno y allí, el diablo le dice que no puede entrar que él no puede tomar su alma y que se vaya. Cuando Jack intenta regresar, el camino es tenebroso y no ve nada. El diablo le lanza un carbón ardiendo del infierno y Jack lo mete en una calabaza para que el viento no lo apagase y poder regresar. De ahí el nombre de Jack O´Latern.
 
Así que, como os digo,  este año tendremos una terrorífica fiesta de Halloween en la que una bruja volando presidirá la mesa mientras sus secuaces fantasmas preparan en la cocina sus asquerosas pócimas para divertir a un puñado de niños. Ya os contaré todos los preparativos. Por ahora os dejo con estas Jack o´latern minicakes de calabaza que ya están congeladas para que ese día esté todo a punto. Aunque antes de congelarlas han sido probadas por esos fantasmas y están de muerte, vamos de convertirte en uno de esos espíritus errantes que adornan cualquier fiesta de Halloween.
 
Jack O´Lantern minicakes

 






- 200 gr de harina.
- 1 cucharada de levadura.
- 150 ml de leche entera.
- 3 huevos.
- 150 gr de puré de calabaza (en mi caso calabaza cocida y triturada).
- 180 gr de azúcar.
- 1 cucharada de canela.
- 1/4 cucharadita jengibre.
- 1/4 cucharadita nuez moscada.
- 1 pizca de sal.
 
Precalentamos el horno a 160º.
Se tamizan los ingredientes secos. Batimos los huevos con el azúcar, el puré de calabaza y leche. Una vez integrados, añadimos los ingredientes secos y batimos (no mucho, sólo hasta que esté integrado). Rellenamos nuestros moldes y horneamos 25-30 minutos a 160º.
 
Nota: Yo he usado este molde de silicona de Silikomart que, además de estas calabazas contiene un gato y una momia, pero se puede usar cualquier molde que tengamos o hacer un bizcocho normal. Pero ¿a qué queda precioso así para estas fechas?
 

lunes, 13 de octubre de 2014

Bizcocho de nata



Para esta semana hemos hecho un clásico: Un bizcocho de nata. Una receta de toda la vida.
Cuando estaba horneando este bizcocho estaba pensando que, cuando empecé a tener el blog, empecé a recopilar miles de recetas distintas y a poner en práctica cosas que antes nunca había hecho. El boom repostero que se ha vivido en los últimos dos años, gracias a magníficos blogs, a programas de cocina nacionales y extranjeros y a la proliferación de libros y revistas de la materia, en los que te hablan de galletas decoradas, cookies, cake pops, cupcakes, layer cakes, macarons... y un sin fin de recetas y términos reposteros, han hecho que nos pongamos a hornear todas estas cosas, olvidándonos en muchas ocasiones de lo rica que es la respostería tradicional. Del olor que deja en una casa un buen bizcocho horneándose o de lo buenas que están las rosquillas de la abuela. Tengo que reconocer que, en mi caso, no me he olvidado mucho de ello porque no soy muy seguidora de estas nuevas tendencias (salvo cuando preparo los cumpleaños de mis hijas que ahí si les hago todo lo que se lleva y que tengan un cumple muy bonito), pero sí es cierto que, después de estos años con el blog, había ido dejando atrás recetas que antes hacía con frecuencia, como este bizcocho de nata, que es una de las mejores recetas que tengo guardadas desde hace muchos años.
 

Bizcocho de nata

- 250 ml de nata para montar..
- 250 gr de harina.
- 1 sobre de levadura Royal.
- 150 gr de azúcar.
- 3 huevos.
- Una pizca de sal.
- 1 cucharadita de canela.
- Ralladura de un limón.
- Azúcar glass para espolvorear.
 
Precalentamos el horno a 180º
Batimos la nata, los huevos y el azúcar con unas varillas(3 o 4 minutos). tamizamos la harina junto a la canela, la levadura y la pizca de sal y lo integramos a la mezcla anterior. Engrasamos un molde redondo y vertemos la mezcla. Horneamos 30-35 minutos a 180º.

Nota: Cuidado con la temperatura del horno, e mi antiguo horno, lo tenía que poner a 180º, en el nuevo a 160º (¡¡20º de diferencia!!), si lo dejo a 180º se quema a los 10 minutos por fuera y no se hace por dentro. Así que, adaptad la temperatura a vuestro horno.
 


lunes, 6 de octubre de 2014

Pasteis de Belem


¿Quién no ha oído hablar de los famosos Pasteis de Belem? Cualquiera que haya estado en Lisboa los habrá probado y, seguramente, recordará que son uno de los mejores dulces que ha probado en su vida.
Son unos dulces con 2 siglos de historia. Cuentan que fueron ideados y cocinados por primera vez por las monjas del convento de los Jerónimos. Cuando a mediados del siglo XIX, el Convento cierra, el cocinero vende la receta de estos famosos pasteles a un empresario portugués, Domingo Rafael Alves,  que es el que crea el obrador que sigue vendiendo estos famosísimos dulces en la actualidad. Su receta es secreta, dicen que sólo la conocen dos o tres personas. Pero, en un intento de crear algo muy muy similar, circulan por la red muchísimas recetas que, en su base son similares (yemas de huevo, nata, canela y azúcar). Yo os dejo con la que mejores resultados me ha dado a mí.
 
 
Pasteis de Belem

 
 
 
 
 
- 4 yemas de huevo.
- 250 ml de leche entera,
- 250 ml de nata.
- 150 gr de azúcar.
- Un palo de canela.
- Ralladura de un limón.
- 50 gr de Maizena.
- Azúcar glass y canela para espolvorear.
 
Estiramos un poco las láminas de hojaldre y, con un cortador de círculos, vamos cortándolos. Engrasamos nuestros moldes y los cubrimos con los círculos de hojaldre. Batimos las yemas con el azúcar y le añadimos la nata y la leche. Ponemos a hervir la mezcla anterior con el palo de canela y la corteza de limón.
Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco.
Mientras, precalentamos el horno a 225º.
Rellenamos las tartaletas de hojaldre (sin llegar hasta arriba, más o menos hasta 3/4 de su capacidad)y horneamos, a 225º, durante 15-20 minutos. Pasado el tiempo, los sacamos del horno y, si podemos (porque yo no puedo), los dejamos enfriar y los espolvoreamos con azúcar glass y canela.
 
Nota: La Maizena se puede sustituir por harina. Se pueden dejar sin espolvorear con azúcar y canela (a mí me gustan más así).
 


lunes, 22 de septiembre de 2014

Boquerones en vinagre



Vamos a empezar la semana tomándonos un aperitivo, un aperitivo de lo más español: Unos buenos boquerones en vinagre. Un aperitivo de toda la vida, una receta de esas que pasan de generación en generación. No creo que haya alguna persona en España que no los haya tomado alguna vez como aperitivo y, la mayoría de bares en la península los tienen entre sus tapas. Ahora, no es lo mismo comer unos boquerones en vinagre en un bar que  hechos caseros y no digamos  con esos que venden ya envasados. No tienen nada que ver. Los que venden son salados y demasiados ácidos, con un punto de vinagre excesivo. Los caseros, si han salido bien quedan en su justo punto de vinagre y de sal y son una de las cosas más sencillas, más baratas y más deliciosas que se pueden hacer. ¿Hay alguien a quién no le gusten?




Boquerones en vinagre







- 1/2 kg de boquerones limpios.
- 1 vaso de vinagre.
- 1 cucharada de sal.
- 4 ajos troceados.
- Aceite
- Perejil.

Lo primero que debemos hacer, si los boquerones están limpios (sin tripa) es congelarlos y, cuando pasen tres, cuatro o más días, descongelarlos. Si no están limpios los descongelaremos primero. Una vez descongelados, los abrimos por la mitad, les quitamos la cabeza y la raspa. Los vamos colocando en una bandeja. Disolvemos la sal en el vaso de vinagre y, una vez disuelta, se lo echamos por encima a los boquerones. Los dejamos con el vinagre 20 minutos (ni un minuto más ni menos). Pasado el tiempo, les quitamos el vinagre y los cubrimos con aceite, ajo en láminas y perejil.

Notas: 1Los boquerones se deben congelar previamente para evitar el anisakis. 
2. El tiempo que debemos tener los boquerones en vinagre, 20 minutos, es fundamental, no los podemos tener ni un minuto más porque se quedarán avinagrados y salados.

¿Alguién no los había hecho nunca?¿Tenéis otra forma de hacerlos? Contadme cómo los hacéis.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Mascarpone bundt cake


Para empezar la semana os traigo una de las cosas que más me gustan, un bundt cake. ¿Qué por qué me gustan? Porque no hay nada más fácil y rápido de hacer que un buen bizcocho, porque el olor que deja en la casa cuando se hornea es insuperable, porque están riquísimos y porque si, además, lo hacemos en un molde bundt es que son bonitos ¿No me digáis que no es bonito? Y porque no podéis probarlo que si no también diríais que está buenísimo porque el sabor y la suavidad que le da el mascarpone es impresionante.



Esta vez lo he horneado en el molde Heritage, mi favorito, pero el próximo ya veréis porque lo voy a hacer con mi nueva adquisición que es una preciosidad... y la receta, que ya la tengo preparada, muy rica y otoñal... pero eso será en dos semanas. Ahora os dejo con este Bundt Cake de mascarpone.




Mascarpone Bundt Cake







- 3 huevos XL.
- 200 ml de buttermilk.
- 250 gr de queso mascarpone.
- 275 gr de harina de repostería.
- 200 gr de azúcar.
- 1 cucharadita de vainilla en pasta.
- 1 taza de pepitas de chocolate (opcional).

Precalentamos el horno a 180º.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que espumen. Añadimos el buttermilk, el queso y la cucharadita de vainilla. Tamizamos la harina y batimos todo bien. A continuación añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos muy bien con una espátula. Engrasamos nuestro molde y horneamos durante 50 minutos a 180º (o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio). Sacamos del horno y dejamos enfriar en el molde 10 minutos. Le damos la vuelta sobre una rejilla y desmoldamos,


Ya habéis visto que es muy fácil. Espero que lo probéis y me contéis el resultado.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Bollos suizos


Vuelta al cole y vuelta a nuestros retos "Qué rico mamá". Este mes tal y como nos propuesto María de "Marietta Sweet and Gifts" teníamos que hacer piezas de bollería hechas con masa de pan, es decir, piezas de bollería hechas con masas levadas. La verdad es que ésta, ha sido una de las propuestas que más me han hecho pensar porque me apetecía hacer de todo y, al estar de vacaciones tenía un poco más de tiempo para hacer cosas. Al final hice tres piezas de bollería distintas que os iré enseñando poco a poco, pero hoy decidí publicar estos bollos suizos porque me recuerdan mucho a mi niñez y estos son retos para niños... y, una de las cosas que, sin duda, más puede gustar a un niño es mojar un bollito suizo en un chocolate caliente.


Sin duda este ha sido uno de los retos de los que más he disfrutado y, seguro que está plagado de propuestas muy interesantes. SI os apetece conocerlas no tenéis nada más que pinchar en el enlace de nuestro blog: Qué rico, mamá

Y, si además queréis parcipar en nuestros retos, no dudéis en mandarnos un mail a: retosquericomami@gmail.com


Un desayuno perfecto de un domingo como hoy.




Bollos suizos








- 100 ml. de leche
- 100 gr. de azúcar 
- 60 gr. de mantequilla,
-  25 gr. de levadura fresca,
-  2 huevos,
- 325 gr. de harina
- Una pizca de sal,
- 1 gotas de agua de azahar
- 1 huevo para pintar y dar brillo al final.
- Azúcar humedecida.

Ponemos en un bol la leche, unas gotitas de agua de azahar, el azúcar y la mantequilla, batimos bien con unas varillas y agregamos la levadura y los huevos. Mezclamos bien hasta que nos quede una masa sin grumos. Echamos entonces la harina y una pizca de sal. Batimos de nuevo con las varillas. Dejamos reposar 1 hora o hasta que doble su volumen.
Pasado este tiempo, partimos la masa más o menos en ocho trozos (o trozos que pesen unos 60 gr). Los ponemos sobre una bandeja de horno con papel de horno y volvemos a dejar que doblen su volumen (2 horas).
Ahora les hacemos un corte longitudinal en la superficie para darle ese aspecto característico de panecillo. Los pintamos con huevo batido y echamos sobre el corte la cantidad de  azúcar humedecido que queramos. Los metemos al horno precalentado durante 10 minutos a 225º en la parte más baja del horno


Espero que os animéis a probarlos acompañados de un buen chocolate caliente. Y ya sabéis, contadme qué tal os quedan si os animáis a hacerlos.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Polos de leche merengada

 
¿Qué tal el verano? Imagino que casi todos de vuelta. En mi caso, como cada uno de septiembre, se terminan las vacaciones y se reabre el blog, empieza el curso y con él las niñas sus clases y la vuelta a la rutina... A veces me pregunto si es necesario que, siendo tan pequeñas vayan al colegio, se levanten casi antes de que cante el gallo y, encima, estén tantísimas horas en él. Hablo por supuesto, de los niños más pequeños, de aquellos que empiezan el cole, que tienen dos o tres años, auténticos bebés que dónde mejor están es en su camita calentita y recibiendo los abrazos de sus padres ¿O no? 
En los países del norte de Europa , como Finlandia con el que dicen, es el mejor sistema educativo del mundo, los niños empiezan el cole a los 5-6 años... y no por eso son tarados o tontos, sino todo lo contrario... también es cierto que las leyes para la conciliación laboral y familiar son mucho mejores que aquí... Pero en fin que: ¿Por qué tienen que empezar el cole siendo tan pequeños?

Pues para no olvidar este verano y ya que aquí el buen tiempo llega hasta finales de octubre y para quitarme la pena de tener que mandar a mis dos chiquitinas al cole después de un verano fantástico vamos con una receta refrescante y que gusta a todo el mundo grandes y pequeños). Unos polos de leche merengada.

Polos de leche merengada
 
 

 

- 400 ml de leche.
- 100 ml de nata para montar.
- La parte amarilla de la piel de un limón.
- Un palo de canela.
- 1 cucharadita de pasta de leche merengada (opcional).
- 100 gr de azúcar.
- Canela en polvo para espolvorear.

Se lleca todo a ebullición y se retira en cuanto empiece a hervir. Se deja enfriar y, cuando esté frío, se mete en la nevera al menos 12 horas. Pasado el tiempo rellenamos nuestros moldes y metemos en el congelador. A las dos horas les ponemos los palitos y dejamos congelar 24 horas.
Para servir espolvoreamos la base con canela en polvo (opcional) y pasamos los moldes por agua templada para que sea más fácil desmoldar los polos.

¡¡¡ Buen comienzo de curso a todos!!!